El reto de pasar de la teoría a la práctica

«Un hombre con una idea nueva es un loco hasta que la idea triunfa» –Mark Twain

Cambiar el mundo. Sueño de muchos, objetivo logrado por pocos. 

Sentar un antes y después en la historia de los negocios o de un determinado mercado no lo hace cualquiera. 

Se necesita una gran idea. Y no solo eso. 

Luego, viene el reto de pasar de la teoría a la práctica, de mantener la convicción hasta el final. 

Y así lo hicieron Larry Page y Sergey Brin.  

Hoy, magnates y afamados informáticos; un par de décadas atrás dos locos con una idea extraña sobre el universo de Internet. 

De la idea inicial a la gloria. 

1995, Universidad de Stanford. 

Larry Page hace su primer recorrido guiado en su nueva casa de estudios y conoce a quien sería su compañero de dormitorio (y gran socio): Sergey Brin. 

Brin tenía algo en común con Page: estaba obsesionado con la Internet. Y Page tenía algo en común con Brin: no quería ser un estudiante más, sino cambiar el mundo. 

Y de inmediato empezaron a trabajar en equipo. 

En tiempos en que las personas todavía investigan en libros e enciclopedias, este dúo estaba convencido de que Internet se convertirá en la gran fuente de información del mundo. 

Y así, se convencieron de crear una especie de índice que organizaría toda esta data. 

En tan solo un año, gracias a largas sesiones de trabajo en el dormitorio de la universidad, construyeron Backrub. 

Y en 1996 cambiaron el nombre del buscador a Google, que hace referencia a la expresión matemática del número 1 seguido de 100 ceros. 

¡Ahora sabes de qué hablamos! ¡El gran Google! ¡Pero no creas que fue fácil! 

La idea fue muy bien recibida en el mundo académico de Stanford. Sin duda eran unos tíos brillantes. 

Pero, ¿cómo transformar eso en un negocio rentable? 

Durante los primeros dos años, Page y Brin no monetizaron la idea. 

Si bien habían establecido contactos en Silicon Valley, un paraíso naciente en inversiones inmobiliarias, nadie quería dar ni 1 dólar por Google. 

La idea parecía interesante, sí, pero en Internet aún no había suficiente información como para que fuese necesario un buscador. 

Había muchos inversores interesados, pero preferían esperar a que el producto fuese más relevante. 

Y Page y Brin también esperaban, sin generar ingresos, confiando en que más tarde que temprano el “boom” de Internet los hiciera importantes. 

Punto de inflexión 

Luego de meses sin noticias, en 1998, Andy Bechtolsheim (dueño de Sun Microsystems) extendió un cheque por valor de USD$ 100 mil  a Larry y Sergey, lo que les permitió constituir oficialmente Google Inc. 

¡El primer inversor llegó! Y con ello inició el negocio. 

«Ficharon» ejecutivos y gerentes. Crearon una estructura. Prepararon un plan para entrar a rondas públicas de venta de acciones. 

La idea se convirtió en una empresa.  

Los locos ahora eran referentes de un sector en crecimiento. 

Ya en 2004, Google empezó a cotizar en bolsa y rápidamente se convirtió en una compañía multimillonaria. 

Lo lograron: Larry y Sergey cambiaron el mundo.  

Ahora Google es nuestro primer doctor, diccionario, fuente de investigación profesional…es el amo y señor de la información en Internet. 

¿Ves por qué debes confiar en tu idea? ¡No temas a innovar! 

En Impulso, nuestro deseo es formar empresarios y empresarias con visión estratégica y corporativa, capaces de convertir sus ideas en proyectos rentables. 

La próxima semana te traemos otra historia como esta, que inspire tu camino empresarial y que te muestre el camino a seguir para diferenciarte y dejar a un lado la etiqueta de “emprendedor” para pasar a ser una persona de negocios e influencia. 

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